Como todos los años llegando a Marzo la discusión entre el/los gobierno/s nacional o provinciales y los sindicatos por la apertura de las comisiones paritarias es noticia de primera plana casi a diario.
No solo por su importancia desde el
aspecto económico del resultado, sino por la conflictividad social que puede
ser generada por la disputa en sí.
El pasado 5 de Febrero la Presidente
Cristina Fernández de Kirchner, no escatimo esfuerzos para aumentar la presión
reinante en el ámbito sindical y empresarial, no solo defendiendo raudamente
sus políticas macroeconómicas, sino también mandando un
mensaje duro a los diferentes sindicatos.
El mismo mensaje recibido con
incertidumbre por los líderes gremiales, que reclaman
cerrar negociaciones por 3 o 6 meses, según las expectativas inflacionarias
luego de la devaluación que el peso sufriera en el mes de Enero, lo que genero
una pérdida del poder adquisitivo del salario de los trabajadores y los
consiguientes aumentos de precios. El Gobierno no quiere dar el brazo a torcer
en lo que considera como uno de los pilares fundamentales del modelo económico
kirchnerista, las paritarias libres y anuales. ¿Libres? Aunque otra discusión es
si habrá un tope del 25% o no, en cada mesa de negociación.
Si bien ello es consecuente con la
situación económica actual, la cual no le permite al gobierno dar el brazo a
torcer, debido a las proyecciones de una disminución de la actividad económica
y luego del debut del nuevo IPC reconociendo una
inflación en el mes de Enero de 3,7% puntos, que proyectado a un año supera
el 40%. No es menor la real pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido el
salario de los trabajadores en estos últimos años. Ya que hablando en niveles
generales, siempre las subas salariales corrieron detrás de la inflación -medida
por las consultoras privadas-. No diré aquí que el INDEC no es creíble, porque
ustedes e incluso el propio gobierno expresa o tácitamente así lo han
reconocido.
Esta situación de disputa de salarios en
relación a la inflación y actividad del año anterior hacen que las capacidades
de negociación del gobierno se vean reducidas en un ámbito de contracción
económica y con proyecciones macroeconómicas en descenso.
Es por ello que durante este Marzo la
política del gobierno en relación a las paritarias será diferente a años
anteriores, donde la misma mostraba una consecuencia a los pedidos de aumentos
pronunciados por los sindicatos.
Se estima que tanto el gobierno nacional
como los gobiernos provinciales proponga como pauta un aumento entre el 20% y
22%, proponiendo como máximo
porcentual aceptable un 25% promedio, causado por el poco poder de
negociación que poseen ciertos sectores sindicales fortalecidos o encolumnados
en el kirchnerismo, que no ven que sea la hora de sacar los pies del plato.
Los dirigentes gremiales a su vez,
buscaran utilizar la situación económica como un medio de presión solicitando
inicialmente un 35% para poder llegar a cerrar hacia fines de las
negociaciones en un 22% a 25% promedio. Como viene sucediendo en los últimos
años y nuevamente por debajo de la inflación proyectada. Antes esta
perspectiva, este otoño será clave para definir el escenario económico del
país.
El resultado afectara directamente a la
productividad, necesaria para mantener los niveles macroeconómicos que
sustentan el modelo, y marcara un antes y un después en la postura del gobierno
ante la presión sindical.
Esperemos que el tacto del los gobiernos
en las negociaciones mantengan la disputa en las mesas decisorias y no en las
calles, disminuyendo así la presión social en aumento generada por la
incertidumbre política y económica con la que ha comenzado este 2014.

